Instalaciones eléctricas
En la iluminación de un jardín, lo importante sigue siendo el entorno vegetal con sus componentes y lo que debe ser el protagonista de nuestra visión.

Lo natural es que los espacios verdes estén bajo la influencia solar, con horarios de luz y oscuridad determinados por la estacionalidad. No obstante, el hombre, animal diurno que no sabe actuar sin luz, exige el poder utilizar estos espacios en horarios nocturnos, con luminosidad suficiente, para realizar diversas actividades. Para ello necesita de iluminación artificial que debe proporcionar luz para lo que se necesite, donde se necesite, y por el tiempo que se necesite, porque la iluminación deberá ajustarse a esa planificación, evitando el derroche y contaminación lumínica..  La iluminación artificial debe ser planificada y programada para la necesidad visual a satisfacer, en el lugar apropiado y por el tiempo exigido. Si esto se hace estrictamente así podremos disfrutar de estos espacios durante las horas nocturnas minimizando los problemas ecológicos y medioambientales, y respetando al máximo las condiciones naturales exigibles en toda actuación humana.

Como sólo podemos recurrir a hacer un resumen visual del espacio verde, debemos seleccionar y priorizar las cosas que debemos ver, las áreas que podemos usar y los recorridos que aconsejamos hacer. Tenemos que tener en cuenta también las horas y días de utilización y tipo de utilización.

La luz ha de enseñar el propio jardín, definido bajo los mismos conceptos, aunque resumidos, con los que fue planteado y resuelto.

La luz enseña. La luz destaca o subraya. La luz diferencia. La luz añade o complementa tramas visuales. Estos hechos son los que se deben tener presentes cuando se diseña con luz ya que también son las armas de que disponemos para concebir la iluminación, además del empleo de los mejores materiales eléctricos homologados para uso a la intemperie, y las novedades en el tema de eficiencia y consumo.