Riego
Podemos definir el riego como la técnica mediante la cual se satisfacen las necesidades hídricas de una determinada especie vegetal, entendiendo que éstas no pueden garantizarse mediante medios naturales: lluvia, aporte capilar, etc.

Los requerimientos hídricos son variables a lo largo del año para cada especie vegetal, en nuestro entorno geográfico el aporte hídrico durante los meses de verano es prácticamente nulo debiendo garantizarse las necesidades hídricas de las plantas mediante el riego.

Las técnicas de riego han evolucionado paralelamente a los sistemas de distribución de agua. En la segunda mitad del siglo XX se introducen con carácter general los sistemas de distribución a presión, primero mediante la aspersión y a posteriori con los sistemas de riego localizado a presión o gotero. Frente a los sistemas de riego tradicionales, los sistemas a presión presentan una serie de ventajas que han hecho que se hayan impuesto casi en la totalidad de situaciones.

El diseño de cualquier sistema de riego exige conocer las características del medio en el que se va a implantar. Dado que mediante el riego se cubre el déficit hídrico de las plantas, es necesario conocer las características físico químicas del suelo, la calidad del agua, como las necesidades hídricas de las especies vegetales que se pretenden implantar en una determinada actuación y por tanto susceptibles de ser regadas.

Los sistemas de riego a presión permiten una utilización más racional, y eficiente de los recursos hídricos disponibles lo que debería traducirse en una reducción sustancial de las dotaciones de agua a aplicar. La utilización de estas tecnologías debe llevar asociado un nuevo concepto del uso del agua. En síntesis debe utilizarse más eficientemente y de forma sostenible. Esto es algo que las técnicas actuales de riego a presión permiten.

En nuestro entorno geográfico, cualquier actuación que implique nuevas zonas verdes, jardines y espacios paisajísticos debe prever las infraestructuras necesarias para garantizar el riego de todas las especies vegetales previstas. Por tanto el proyecto de los sistemas de riego requeridos debe ser una parte de la actuación global y como tal debe ser considerada, tanto en el diseño como en la ejecución y posterior explotación de la misma.

Antes de abordar una nueva instalación de riego sabemos que hay que:
1. Conocer los fundamentos del riego, y en particular de los sistemas de distribución a presión.
2. Establecer los fundamentos hidráulicos que permiten abordar con garantías de éxito el proyecto de redes de riego.
3. Conocer  los recursos materiales disponibles y su aplicación a las distintas circunstancias y condiciones que se den en un determinado proyecto.
4. Utilizar los mejores materiales y productos que estén avalados en el mercado.

Además contamos en nuestra plantilla con técnicos especialistas e instaladores con una amplia experiencia, tanto en sistemas estándar como en sistemas especiales (aprovechamiento de agua de lluvia, de aguas residuales...). Todo ello nos permite realizar instalaciones de riego con la máxima eficacia y rendimiento, de forma que sean sostenibles.